¿Eres un hombre ingenuo?

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Este es un post de invitado escrito por Francisco Javier Gutiérrez de www.franciscojaviergutierrez.com

No te gusta pensar que eres un hombre ingenuo.
Pero estás cansado de ponerle ganas a tus relaciones afectivas y no sentirte frustrado, además tu mujer no parece comprenderte y tampoco consigues a menudo conectar con tu familia o tus amigos.
No sabes qué te ocurre.
Tampoco sabes qué hacer.
Averigua si estás adoptando lo que Robert Bly llama la actitud del hombre ingenuo:

  • ¿Siempre has defendido desde lo más profundo de tu ser la inocencia, la falta de malicia y la sinceridad ante todo?
  • ¿Estás cansado de no saber conectar con tu pareja, con tus amigos o con la gente que te importa de verdad?
  • ¿Pones muchas ganas y mucho esfuerzo en crear vínculos con los demás pero no entiendes por qué ellos no crean esos vínculos contigo?

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En este post voy a hablarte de esa actitud de hombre ingenuo que, tal vez, mantienes sin darte cuenta porque la consideras generosa, valiente o progresista.
La ingenuidad inconsciente siempre pasa factura porque es una barrera protectora que

  • Te desconecta de tus verdaderas emociones.
  • Te impide ser coherente contigo mismo.
  • Te aísla de los que te rodean.

10 actitudes que definen al hombre ingenuo

Me pregunto si has utilizado alguna vez la expresión:
“Qué guapa estás cuando te enfadas”
Seguramente dices eso como una forma de proximidad y cercanía ante la discusión en la que estás atrapado.
Pero es una actitud ingenua decir eso porque con ese comentario estás ignorando el legítimo dolor de tu pareja.
Un hombre ingenuo no puede conectar con el dolor de su pareja porque no es capaz de relacionarse de forma sana con su propio dolor.
¿Pero tú quieres seguir siendo un hombre ingenuo?
Observa si resuenan en ti alguna de estas diez actitudes que definen al hombre ingenuo.

  1. El hombre ingenuo se siente orgulloso cuando su pareja furiosa le llama machista o sexista.

Cuando eras niño y tus padres te castigaban es posible que mantuvieras tu orgullo y mostraras cierta indiferencia ante el castigo. A fin de cuentas la reprimenda fortalecía tu incipiente actitud rebelde masculina.
Si sufrías un castigo era porque no acatabas las normas.
Y los niños, si son hombres, no lloran ante una regañina.
Esa creencia aprendida en la infancia aún sigue viva en ti.
Cuando una mujer llama machista o sexista a un hombre ingenuo, él lo entiende como un refuerzo hacia su masculinidad.
Ante ese subidón de hombría el hombre ingenuo se siente incluso capaz de ofrecer su pecho para que ella descargue sobre él todo su malestar. Es decir, el hombre ingenuo no se defiende sino que encaja el ataque como una forma valiente de demostrar su hombría.

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¿Pero qué hace entonces el hombre ingenuo con su propio dolor, ese dolor que le ha causado el furibundo ataque de su pareja?
Lo ignora. No le hace caso. Porque ser consciente del dolor le resta poder, le feminiza.
Tal vez llame a un amigo para desahogarse y de paso mantenerse en su postura orgullosa.
O simplemente se vaya solo a un rincón a lamerse las heridas.
Pero, haga lo que haga, el hombre ingenuo está ignorando la importancia de su propio dolor.

  1. El hombre ingenuo asume el dolor de los demás, especialmente de las mujeres.

Seguro que has visto en algún telefilme la siguiente escena:
Una madre después de discutir con su pareja se refugia en su hijo pequeño y el niño intenta consolarla acariciando su mejilla y limpiando sus lágrimas.
No sabemos cuáles son las emociones de ese niño, pero es posible que se sienta importante porque su madre lo ha elegido a él para confiarle su pena, aunque consolar esa pena signifique separarse emocionalmente del padre porque ha hecho daño a su mamá.
El niño aprende que una forma de sentirse valioso con las mujeres es conseguir que ellas le hagan partícipe de su dolor, por esa razón cuando sea adulto tal vez desarrolle una gran capacidad de escucha hacia el dolor femenino.
Ese hombre estará más en contacto con el dolor de las mujeres que con su propio dolor y es posible que asuma el dolor de una mujer antes que consultar a su propio corazón si es lo más beneficioso para él.
Dice Robert Bly que cada sexo abandona su propio dolor cuando intenta asumir el dolor del sexo contrario.
Esto no quiere decir que no debas escuchar el dolor de una mujer. Una cosa es escuchar la problemática femenina otra muy distinta es asumirla.
Las mujeres han asumido el dolor de los hombres durante mucho tiempo (algunas lo siguen haciendo) y no les ha ido demasiado bien porque para hacerlo han debido renunciar antes a su propio dolor.

  1. El hombre ingenuo llama “especial” a aquello que no considera aceptable en los demás.

Tú también tienes relaciones con personas especiales, pero ¿son especiales de verdad o solo intentas rodearlas de empalagosa buena voluntad?
Tal vez hagas eso porque no quieres ver el lado oscuro de esa persona porque es tu mejor amigo, tu amiga del alma, tu propio hijo o tu mujer.
“Él es especial” dices, cuando en realidad lo que haces es permitir que “él” invada tu espacio sagrado e irreductible.
Si tú no quieres ser consciente del lado oscuro de los que te rodean, incluidos tus hijos, es posible que ellos tampoco quieran saber nada de su propio lado oscuro, y se vuelvan ingenuos como tú.

Sin embargo, reconocer esa oscuridad y poner luz en nuestra sombra forma parte de nuestra experiencia plena de vida.
Todos tenemos aspectos más luminosos que otros, pero no es necesario que permitas que la oscuridad de nadie apague tu luz interior.
Javier Corcobado habló en su poema La mala rosa del lado oscuro de lo que nos parece hermoso.
“Yo soy la mala rosa, la que clava sus espinas en el cielo del amor sin ningún pesar”
Cuando no queremos ver nuestro lado oscuro tampoco somos compasivos con la herida de nuestro niño interior.

  1. El hombre ingenuo confunde sinceridad con “sincericidio”.

Si eres un hombre ingenuo no dudas de la buena voluntad y la nobleza de aquellos con los que te relacionas, incluida tu pareja.
El hombre ingenuo invierte mucha energía en su apabullante sinceridad porque piensa que esa franqueza es un escudo que le protegerá de los reveses de la vida.
El protagonista de la canción El jardín prohibido de Sandro Giacobbe es un hombre ingenuo:
Después de confesarle a su pareja que se había acostado con la mejor amiga de ella, le dice con toda su buena intención:
“Lo siento mucho. La vida es así. No la he inventado yo.”
Y encima espera, no solo que ella encaje el golpe sin enfadarse, sino que lo acompañe en el sufrimiento que le causa la culpa.
La sinceridad fortalece una relación, pero el “sincericidio” la asesina.

  1. El hombre ingenuo busca el aislamiento para evitar la confrontación.

¿Alguna vez has deseado con todas tus fuerzas que te dejen en paz?
Si creías que con esa actitud buscabas la paz no te equivoques: quien busca la paz no evita la guerra.
Comprobar que tienes el valor suficiente para encarar todos los problemas es lo que busca tu pareja cuando discute contigo.
Pero si eres un hombre ingenuo querrás meter la cabeza bajo el ala y así en nombre de la paz desatas la incomprensión (cuando no la ira) de los que te rodean.
Cuando tu mujer está enfadada y te critica porque nunca le dices lo mucho que la quieres, el hombre ingenuo que vive dentro de ti puede decirle blandamente: Lo siento cariño, tienes razón.
Con esa actitud has bloqueado la vía de comunicación que tu pareja acaba de abrir entre vosotros.
Ella entonces convierte su enfado en rabia.
Tú sigues retrocediendo hacia un lugar seguro y le dices: Lo siento, ya me conoces. Yo soy así.
¿Vuelve a resonar en tu memoria el lamento insufrible de Sandro Giacobbe?

Porque acabas de echar más leña al fuego y ella se ha puesto a gritar porque no comprende tu insoportable ingenuidad.
Tú agachas más la cabeza y entonces le dices: Mis padres nunca me enseñaron a mostrar afecto. Ellos nunca se decían cosas bonitas.
La rabia de tu mujer continúa y tú la ves cada vez más lejos de comprenderte.
Todo a tu alrededor son arenas movedizas y te cubren hasta la cintura. Mejor desaparecer del género humano y decirle: Esto es una puta mierda. Todos los hombres somos patéticos.
Acto seguido ella se marcha y tú te sientes rechazado y más solo que nunca.
Estás mucho más aislado que al principio cuando lo único que querías era no discutir.

  1. El hombre ingenuo pierde lo que más quiere porque no pone límites.

Darse cuenta de que los límites son necesarios no basta para construirlos.
Poner límites implica desconfiar de las buenas intenciones de los demás.
Si tu mejor amiga te ofrece su gato para que lo cuides en tu casa mientras ella está de vacaciones, y tú eres alérgico a los mininos, o a los arañazos irreparables de tu sofá Le Corbusier, solo puedes hacer una cosa.
Poner límites!!!!
Pero si eres un hombre ingenuo los ladrones pueden entrar y salir de tu casa abierta mientras tú sigues confiando como Blanche Dubois en la bondad de los extraños.
Sobre todo si eres un hombre espiritual y predicas con el amor a quien no entiende tu idioma.
O si eres escritor no tienes reparo en contar tu última genialidad literaria a tus colegas de profesión porque ellos nunca van a plagiar tu inventiva.
Para ti no es preciso poner límites porque tú confías en el Universo.
Pero todo efecto es el resultado de una causa.
El hombre ingenuo rara vez lucha por lo que es suyo. Regala sus huevos y otros crían sus polluelos.

El hombre ingenuo al no tener conciencia de los límites, es incapaz de desarrollar un buen recipiente para su alma, o un buen recipiente para dos personas.
Robert Bly

La falta de límites puede llegar a dañarte seriamente.

  1. El hombre ingenuo utiliza el placer para desconectarse de sí mismo.

Si eres un hombre ingenuo pocas veces eres consciente de que el éxtasis no reside fuera de ti, sino dentro de tu naturaleza masculina.
¿Cuántas veces has buscado el éxtasis en el lugar y el momento equivocados?
Piensas que solo puedes alcanzar el goce a través de lo femenino o la Gran Madre.
Pero hace mucho que dejaste atrás el vínculo materno ¿o tal vez no lo dejaste nunca?

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Pero lo que arraiga a las mujeres no tiene por qué echar raíces en ti y además puede desconectarte de tu esencia masculina.
Jung llamaba ánima al arquetipo de lo femenino en el inconsciente de un hombre. Pero ese arquetipo no es lo mismo que lo femenino en una mujer. Como hombre debes buscar ese ánima dentro de tu masculinidad y no en la feminidad que ellas muestran.
El hombre ingenuo utiliza el éxtasis para mantenerse alejado del arraigo y la disciplina.

  1. El hombre ingenuo es una marioneta de sus estados de ánimo.

El hombre ingenuo llega a casa después del trabajo coge su bolsa de deporte y antes de salir de casa le pregunta a su estado de ánimo si quiere ir al gimnasio.
Y resulta que no, esa parte tuya te dice: “Quiero que te quedes en el sofá viendo la tele”.

Seguramente has utilizado alguna vez la expresión: No estoy animado para….

  • Ir al gimnasio, salir con amigos o a conocer otras personas.
  • Poner la lavadora o lavar los platos.
  • Estudiar o escribir ese reporte.

Si haces depender las acciones de tu vida de tu estado de ánimo te estás comportando de forma ingenua.
Esto es así porque crees que no puedes desligarte de tu estado de ánimo hasta el punto de renunciar a cualquier decisión constructiva en función de tus vaivenes emocionales.
Si te sientes herido, o en baja forma, te identificas tanto con tu estado de ánimo que los demás también tienen que descender al agujero en el que te encuentras. Porque en el trance de ese estado emocional no estás para nadie, ni para tu mujer, tus hijos o tus amigos.
Pero además te das cuenta que conoces algunas mujeres que pueden lidiar mejor que tú con sus estados de ánimo.
Si tu mujer está de mal humor antes de una fiesta, ella puede superar su tristeza para ir al cumpleaños de la vecina y divertirse como si no pasara nada, por lo menos temporalmente. Y esta es una lección de la que podrías tomar nota.

  1. El hombre ingenuo espera que los demás adivinen lo que no expresa.

Ya he dicho que un hombre ingenuo no confía en los límites, por esa razón es probable que cambies de opinión sobre algo que se espera de ti (y a lo que te has comprometido) y que no digas a nadie que lo has hecho.
Si has quedado en bajar a comprar el pan para la cena y luego decides no ir a comprarlo porque se te ha hecho tarde jugando a la Play, los comensales pueden enfadarse y, tal vez, gritarte cuando se sienten en la mesa.
Tú, sin embargo, no comprendes muy bien su exagerada reacción y te preguntas por qué la gente se enfada tan a menudo contigo cuando no haces absolutamente nada para cabrearles.
Ellos están cabreados y se sienten traicionados mientras que tú te sientes libre y ligero.

El hombre ingenio tiene una extraña relación con la traición, el engaño y la mentira.
El hombre ingenuo no ve con claridad donde termina el comportamiento ético y comienza la mala educación o el abuso de confianza.
Traiciona a otros con facilidad convencido de que sus motivos son siempre buenos.
Dice Bly que cuando una mujer vive con un hombre ingenuo puede sentirse abocada a serle infiel.

  1. El hombre ingenuo contiene la rabia poniendo la otra mejilla.

A veces has notado que te falta energía para tomar una decisión importante que tiene que ver con tu relación de pareja.
Ves que algo no va bien pero mientras tanto dejas pasar el tiempo esperando que las cosas se solucionen solas.
Cuando ya es demasiado tarde sale una herida grave.
Una discusión violenta o incluso una ruptura que no deseas.
Pero en lugar de asumir tu responsabilidad y tomar una decisión y salir corriendo para recuperar a tu pareja que acaba de marcharse dando un portazo, tú continuas sin hacer nada.
¿Por qué?

  • Porque pasas de puntillas sobre el dolor que sientes, como si fueran brasas ardientes.
  • Porque enseguida encuentras justificación ante esa heridaElla tiene razón. Los hombres somos patéticos.
  • Porque te saltas la rabia, como si pudieras suprimir el dolor mentalmente.
  • Y como cuando eras niño ante el castigo, niegas tu dolor, te rodeas de indiferencia ante la vida que sale a tu encuentro y tú continúas sin hacer nada.

Es hora de darse cuenta y despertar de la ingenuidad masculina y hacerse cargo de tus responsabilidades como esposo, padre, amante o amigo.
Este cambio de paradigma que estás a punto de emprender no se hace leyendo este artículo o dándote cuenta de que quieres cambiar.
¿Cómo puedes hacerlo entonces?

  1. Cambiando tus pensamientos, tus creencias y tu actitud
  2. Expresando esa nueva actitud a través de una acción, es decir modificando tu conducta.

Las intenciones se evaporan si no hay un compromiso.
Los compromisos se diluyen si no hay una acción.
Adelante.
No estás solo.
Yo también era un hombre ingenuo.

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4 comentarios en “¿Eres un hombre ingenuo?”

  1. Por algo el dicho “Ni el malo tan malo ni el bueno tan bueno”
    Mi padre me decía que era estúpido pensar que por ser bueno con las personas haría que el mundo fuera mejor con uno y sabes creo que tenía razón…

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